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Era una vez...

Stéphane y Claire

Moya

Crudivorismo

Ecologia

Como pudisteis advertirlo, los temas de la ecología y de la preservación del medio ambiente nos preocupan mucho, hasta el punto que cambiamos de estilo de vida. Nuestras acciones cotidianas influyen mucho sobre la preservación o la degradación del medio ambiente. Tendemos a pensar que nuestra responsabilidad individual es muy limitada (es típico de nuestra sociedad de aceptar que nadie es responsable de nada…), mientras que los medios de comunicación y los gobiernos se hacen de la vista gorda, evocando los problemas ecológicos de vez en cuando, para hacerse algo de publicidad o tener la conciencia un poco más tranquila. Pero los efectos de nuestras acciones cotidianas son cada vez más visibles. Contaminación de las aguas, de los suelos. Infertilidad y erosión de los suelos, acumulación de desechos de plástico, de metales tóxicos, y claro, cambio climático.

Los “comportamientos ecológicos” que nos parecen los más evidentes son por ejemplo la elección de pequeños coches, la utilización de la bicicleta o de los transportes públicos. Pero muchas acciones cotidianas tienen un impacto importante sobre el medio ambiente, aunque nos parezcan insignificantes.

La manera de hacer compras por ejemplo. Se habla mucho de agricultura ecológica (certificada), y cada vez más gente compra productos certificados ecológicos. No cuestionamos las ventajas de la agricultura ecológica comparada con la agricultura tradicional contaminante y peligrosa para la salud de tanto agricultores como consumidores. Pero ir a comprar productos ecológicos con un 4*4, utilizando cada vez nuevas bolsas de plástico, eligiendo productos transformados y pre-envasados, o comprando productos importados del otro lado del mundo, fuera de temporada, es muestra de un comportamiento absurdo e irresponsable. Hay que procurar no utilizar los envases de plástico a hechos con petróleo y comprar productos a granel. Los envases contaminan cuando se extrae y se transforma el petróleo, y además cuando se destruyen o se abandonan en la naturaleza. Comprar productos locales, directamente a un productor, tiene un impacto ecológico positivo. Se reducen los costes económicos y ecológicos del transporte, y el número de intermediarios que no añaden valor al producto. Más vale comprar en un mercado local de productores que en el supermercado. Se mantiene así la economía local de su región, y además la relación de confianza y de respecto entre los actores de esta economía. ¿Habéis ya pensado en hablar con los productores del trabajo que hacen? Los que respetan la naturaleza están en general encantados de contestar vuestras preguntas, de enseñaros lo que hacen y a menudo, vos proponen venir a visitar su zona de producción. Además de este aspecto social, fuente de satisfacción, hay que recordar que los productos locales y ecológicos son de mejor calidad y se guardan más tiempo que los productos que viajaron entre el país de producción, el distribuidor nacional, el distribuidor regional, antes de llegar a los estantes del supermercado. ¿Además, qué pasará cuando el petróleo se haga raro, si toda nuestra comida está producida lejos de nuestra vivienda? Habrá que restablecer las pequeñas granjas locales para surtirse…Mejor no dejarlas desaparecer y sostenerlas ahora.

Con pocos esfuerzos adicionales, se puede ir un poco más adelante. Por ejemplo, uno puede reciclar los residuos vegetales en un montón de compost (en un rincón del jardín), o en una caja con lombrices, debajo del fregadero (sin olor). Esto permite obtener un abono de calidad para plantas de interior como en la huerta. En un pequeño jardín, se puede preparar un cuadro de 1.20m por 3m, según la técnica del bancal profundo (una técnica bio-intensiva llamada dobble digging en inglés), una superficie que permite alimentar (en verduras) una familia de 4 personas. Esta técnica fue desarrollada en el siglo pasado por los granjeros parisienses para producir una gran cantidad de comida sobre una pequeña superficie (con rendimientos 5 a 7 veces superiores a los de los métodos tradicionales) ¿Quién no tiene un área pequeña disponible en su jardín? ¿O un balcón donde poner macetas grandes con substrato de tierra?

El impacto de la dieta sobre el medio ambiente es también importante. Una dieta vegetariana es más ecológica que una dieta carnívora. Para producir un kilo de proteínas animales hay que gastar 10 kilos de proteínas vegetales. Es decir que con la misma energía inicial (la del sol en particular, que permite la fotosíntesis de las plantas), se puede alimentar 10 veces más personas con dieta vegetariana, y eso sin considerar el impacto de los productos químicos utilizados, de la contaminación de las aguas y de los suelos, y de la atmósfera por las deyecciones animales (nitratos, CO2…).

¿Cómo proclamarse “verde” o preocupado por los problemas del medio ambiente mientras uno bebe soda o compra productos transgénicos? La producción de un litro de soda gasta 9 litros de agua! Mejor beber agua y evitar tal derroche, sin contar que el consumo de soda no es bueno para la salud, como lo vemos con la población norteamericana… Evitar los transgénicos es saludable, pero aceptar que el ganado sea alimentado con éstos es contradictorio e irresponsable…Numerosos son los ejemplos de los fracasos del cultivo de los OGM, como las caídas de rendimiento, la pérdida de resistencia contra insectos nocivos para los cuales las variedades naturales habían desarrollado resistencia. Se puede constatar estos fallos con el algodón de India o la papaya de Hawai. Y estas pérdidas de resistencia generan en primer lugar un uso mas importante de productos químicos (insecticidas, fungicidas…); también pueden debilitar las variedades naturales por cruce de polen. Además, cuando se crea un OGM, se injerta junto a los genes de interés un gen de resistencia a un antibiótico, para reconocer las células que han sido modificadas. Basta con tratar las células con el antibiótico, y las que no mueren son las que han integrado el material genético en su núcleo. ¿Pero qué pasa si este gen se disemina a otras plantas u organismos por cruce, y que los antibióticos se vuelven ineficaces?

En lo que se refiere al consumo de energía, se puede reducir fácilmente en cada casa individual. Se puede remplazar las bombillas halógenas o incandescentes por bombillas de bajo consumo. También hay que evitar dejar los aparatos eléctricos en modo de vigilia (es decir desenchufarlos) son gestos cotidianos simples que disminuyen la factura mensual y ahorran energía. En lugares que lo permiten, hace falta instalar más equipo solar o eólico, tanto en casas individuales que en copropiedades. Imagina que todas las casas del sur de España produzcan su propia electricidad cuyos excedentes serían inyectados en la red para abastecer las ciudades del norte. Por lo menos, durante el día, habría menos consumo de energías fósiles (por centrales termoeléctricas).

Sitioweb realizado para Stephane